¿Por qué un pseudónimo?

Buena pregunta. Le he dado bastantes vueltas al tema, no vayáis a creer. Sobre todo porque usarlo tiene implicaciones en los derechos de autor y necesidades adicionales, en las que no me voy a explayar ahora, como por ejemplo tener que registrarlo para proteger su uso frente a terceros. He pasado por rachas en las que me apetecía el anonimato, pero ahora estoy en un momento en que el no me importa firmar mis trabajos con mi nombre real. Aun así, he decidido seguir utilizándolo para diferenciar mi marca personal como escritora de la que tengo en el ámbito profesional. Me parece interesante y práctico distinguir la faceta de escritura de otras actividades, de ahí que siga "escondiéndome" detrás del nombre que me inventé.  Me estoy divirtiendo, como menciono en otras entradas, desarrollando la escritura de forma profesional, pero si me divierto es precisamente porque no tengo presión para publicar y obtener ingresos, lo que significa que mi carrera profesional es otra que nada tiene que ver con esta, y como tampoco quiero renunciar a la posibilidad de publicar si  surgiera, prefiero mantener ambas actividades separadas. En resumen, que mi nombre real lo lleva mi actividad profesional y para esta prefiero elegir pseudónimo, para mantener a cada una en su sitio.


Acontecimientos recientes, de los que hablaré más adelante, porque aún no ha llegado el momento de hacerlo, me han demostrado, sin embargo, que puede ser complicado no revelar tu nombre real cuando realizas una actividad tan pública como esta. No me preocupa en exceso, llegado el caso lo haré porque no veo la necesidad de ocultarlo y además, pueden convivir perfectamente. Al fin y al cabo, el pseudónimo es una marca, una especie de nombre comercial. Así lo veo yo al menos. Además, de otros autores aprendo, porque me fijo mucho, que es importante para el lector ponerle cara a quien escribe. No pasa nada si no lo haces, pero un anonimato radical no gusta. A mí, al menos, no y lo digo porque hoy mismo, sin ir más lejos, he comprado un libro escrito por  un autor con un nombre rarísimo que no aparece en ningún sitio, ni en Goodreads, ni en Amazon, ni en Wikipedia ni en ningún lugar de la red. Sólo su libro con ese nombre. Eso me ha producido un efecto extraño y no muy propenso, he de confesar, a seguir comprando libros de este escritor. A menos que el de hoy sea la bomba, que ya veremos.

Tampoco niego que no siento un interés especial en exponerme en la red y en eso el pseudónimo también ayuda. Para mí hay una contradicción en la escritura y es que es un medio de expresión que  como tal tiene que manifestarse por algún medio, en este caso por ejemplo el blog, que en sí mismo ya supone exposición. Pero eso no quiere decir que yo, como autora, quiera aparecer en un programa de televisión en horario de máxima audiencia o inflarme a subir vídeos en Instagram.  De verdad que no. A mí dejadme escribir mis cositas y disfrutar de ello, porque no sé si lo otro, que por suerte es francamente difícil, llegará algún día ¿Estaré gafando mi camino en la escritura sí digo que espero que no?  Lo importante es que, de momento, me pongáis cara.  


Hola, encantada de conoceros

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Formulario de contacto